El domingo 20 de mayo de 2018 Amurrio celebró la vigésima edición del Txakolin Eguna bajo un sol amable y temperaturas suaves, condiciones ideales para una fiesta pensada al aire libre. La jornada confirmó lo que el sector ya intuía: el txakoli alavés cuenta con una comunidad fiel que desplaza a miles de personas cada año al Parque Juan de Urrutia para brindar por la nueva campaña y disfrutar de la gastronomía del valle de Ayala.

Presentación de una añada 2017 exigente pero muy buena

El hilo conductor fue la vendimia 2017, calificada como muy buena por el Consejo Regulador pese a una producción reducida por las heladas de finales de abril de 2017. En los stands de las bodegas, siete productores adheridos a Arabako Txakolina sirvieron sus blancos jóvenes para que el público comprobara en copa lo que los análisis ya habían certificado en laboratorio.

José Antonio Merino, gerente de la DO, recordó en distintos actos que la recogida cayó cerca de un 43 % respecto a 2016 y que se embotellaron unas 350.000 unidades frente a las 580.000 botellas del ciclo anterior. Aun así, el porcentaje de vinos excelentes y muy buenos permitió catalogar la añada en la franja alta de calidad. Presentar una cosecha escasa pero brillante en un evento masivo fue también una forma de explicar al consumidor por qué algunas referencias aparecían con mayor rapidez en el mercado.

Actos institucionales y doble homenaje

La mañana comenzó con el brindis de honor en el salón de plenos del Ayuntamiento. Entre los asistentes estuvo Peli Manterola, director de Calidad e Industrias Alimentarias del Gobierno Vasco, junto a representantes de la Diputación Foral de Álava. Desde la institución se subrayó el apoyo público a una denominación que pasó de unos 50.000 litros anuales en sus inicios a cifras de varios cientos de miles de botellas en la campaña récord de 2016.

La edición de 2018 dedicó un reconocimiento especial a la asociación Vitoria-Gasteiz Wine City, creada en 2016 para promocionar los vinos de calidad de Rioja Alavesa y del valle de Ayala, incluido el txakoli. Valentín Basáñez, vicepresidente de la asociación, valoró el premio como un estímulo para seguir generando orgullo alavés por la bebida local. Paralelamente, en actos previos de la campaña, la DO había nombrado embajador del txakoli al chef Diego Guerrero, referente de la cocina vasca en Madrid, reforzando el vínculo con la alta gastronomía.

Un festival enogastronómico de primer nivel

Tras los actos en la casa consistorial, la fiesta continuó en la calle con puestos de bodegas, carpa de comida y artesanía. El recinto permitió degustar pollo de caserío, hamburguesas, costilla, solomillo o panceta con sello Euskolabel, gildas de La Gilda del Norte, txanpis de Txustarra, morcilla y txistorra de Amurrio, marisco elaborado por Fresco y del Mar, talos de Eko Talo, patata de Papamóvil, bebida Falzue a base de txakoli, Karpy y seltz.

El equipo de Sukalki, encabezado por Luis Ángel Plágaro, transformó producto gallego de pesca sostenible en propuestas de barra dentro del marco Slow Food, otro signo de la apuesta de la DO por calidad y origen. La fanfarre Santa Cecilia de Orduña cerró el ambiente festivo con un pasacalles que acompañó el flujo constante de visitantes entre stands.

V Concurso de Garrafa y récord de consumo

El quinto concurso de garrafas del Valle de Ayala reunió a participantes creativos ante un jurado exigente, con miembros vinculados a Slow Food Araba como Arberas, Gaspar o Joserra Aguiriano. La ganadora fue Ane Amirola, cuya receta destacó entre las propuestas presentadas. El certamen convierte la limonada de txakoli en escaparate de innovación popular sin perder raíces.

Las cifras de consumo hablan del dimensionamiento del evento: en la edición de 2018 se sirvieron unas 3.000 botellas, repartidas en 18.000 copas y vasos. Son datos que ayudan a visualizar la magnitud de público y que explican por qué Amurrio reserva una fecha fija en el calendario comarcal.

Balance y agradecimiento

Organizadores y bodegas coincidieron en calificar la jornada como un éxito sobresaliente. El maridaje entre txakoli y cocina local funcionó como auténtico laboratorio de barra a cielo abierto, mientras que la exposición de artesanía reforzó el mensaje de territorio. Desde la asociación de productores se agradeció la presencia de miles de amigos que probaron el txakoli 2017 de todas las bodegas y devolvieron con su visita el esfuerzo de un año vitícola difícil.

De cara a 2018 en viña, los técnicos ya anunciaban una primavera favorable y confiaban en evitar heladas tardías. El Txakolin Eguna demostró una vez más que la fiesta no es un anexo decorativo, sino el termómetro social del txakoli alavés.

Slow Food Araba documentó la jornada resaltando el papel del quinto concurso de garrafa y la presencia de marisco de pesca sostenible convertido en pintxo por Sukalki, ejemplo de cómo la DO abre la fiesta a productores aliados con la filosofía del bueno, limpio y justo. La ganadora Ane Amirola simbolizó la creatividad doméstica aplicada a una bebida popular.

Desde la creación de la asociación de viticultores en 1997, el apoyo del Gobierno Vasco, de la Diputación Foral de Álava y de la Fundación Vital aparece como factor determinante en modernización de bodegas, formación y apertura de mercados. La XX edición mostró ese trabajo acumulado: más público, más propuestas gastronómicas y más conciencia de marca que hace veinte años, cuando la producción era una fracción de la actual.

Fuente: Irekia, Gobierno Vasco — Amurrio celebra su Txakolin Eguna (20 de mayo de 2018, institucional)